De forma vertical.
En mi vida transparente.
Desnuda entre cristales.
Mi mundo dejó de ser tan claro.
Y creía que antes era oscuro, y creía haber estado al borde del final.
De las burbujas que explotan en tu vaso de plástico,
Me hago lentillas para que nadie me entienda.
En una fiesta infantil en la que sólo hay colores alguien con rostro amable me dijo que debía irme.
Los niños, de corcho recubierto con pintura acrílica y barníz, siguieron disfrutando de la velada.
Para ti ya no hay ningún lugar.
De vuelta con la guitarra a la espalda y la estúpida caja de música en las manos.
No hay lugar para mí.
Ni aquí, ni allá.
Vuelve a fumar en el garaje con las sombras que tanto te han acompañado.
¿Creías haber salido?
Y te observan desde arriba viendo cómo se aleja aquella chica rara que no ve cómo el tiempo la engaña.
Dime que aún no he perdido.
No está mal tu poema, ¿eres capaz de escribir más?